miércoles, 15 de junio de 2011

Génesis

Hernann Ludwig
Ferdinand von Helmholtz


En el año 1863 el físico y matemático alemán Helmholtz publicó un libro titulado "Sobre las sensaciones del Tono" como base fisiológica para la teoría de la música, donde demostraba de nuevo su interés en la física de la percepción.


Este libro fué la influencia de los musicólogos del siglo XX.



Helmholtz también construyó un aparato para analizar las combinaciones de tonos que generan sonidos naturales complejos: el Resonador de Helmholtz.

Un instrumento musical  controlado electrónicamente,  que no nació como tal, ya que su inventor era un científico y no tenía ningún interés en las aplicaciones musicales derivadas de sus investigaciones. A través de su investigación de tonos vibrantes electromagnéticamente y esferas resonantes, hizo algunos de los primeros trabajos usando tonos para crear complejos sonidos naturales.

Resonador  de Helmholtz



En cierto sentido, el Resonador de Helmholtz sería un precursor de los modernos Samples, combinaba sonidos preexistentes y permitía la generación de nuevos.

Básicamente, consistían en una serie de esferas huecas de vidrio con dos cuellos tubulares cortos y abiertos. Cada esfera tenía sus dos cuellos situados en extremos diametralmente opuestos. Uno de los cuellos se aplicaba al oído mientras el otro se acercaba a la fuente de sonido.



Si la composición del sonido contenía una frecuencia igual o muy próxima a la frecuencia resonante de la cavidad del resonador, éste la amplificaba permitiendo percibirla aisladamente. Utilizando una serie de este tipo de resonadores era posible tener una idea muy aproximada de las distintas frecuencias que componían cada sonido estudiado.






Conclusivamente, de esta manera se podía deducir que los sonidos complicados estaban compuestos por un conjunto organizado de otros sonidos más simples que eran posibles de aislar y escuchar con los resonadores de Helmholtz.



“Es necesario imitar con el gesto de los movimientos de los motores, tener un tacto asiduo con los volantes, las ruedas, los émbolos; preparar la fusión del hombre y la máquina, y llegar así al metalismo de la danza futura”.



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